Mujer rural
La población de mujeres rurales alcanza a los 1.600 millones, constituyendo un cuarto de la población mundial. La mayoría de estas mujeres son agricultoras, pero sólo poseen el 2% de la tierra. La mujer rural sólo percibe el 1% de los créditos adjudicados a la agricultura. Dentro de la población analfabeta del mundo, las dos terceras partes, son mujeres.
Es muy importante el número de explotaciones rurales que tienen como encargada a una mujer, pero siempre son de bajo rendimiento económico. El número de mujeres vinculadas a explotaciones rurales familiares es mayor, en ellas, la mujer rural se encuentra en calidad de esposa, hermana, etc., y en general no está incluida en la seguridad social, lo cual la torna invisible.
La situación etaria de la mujer rural es mayoritariamente de edad avanzada, y éstas desarrollan su actividad de manera tradicional. En cambio, en las capas más jóvenes, se da una tendencia a la diversificación, y las prácticas en sectores no tradicionales, aunque debe enfrentar los escollos sexistas.
El papel de la mujer rural:
El rol de la mujer rural en el desarrollo rural es
determinante, aunque generalmente estas mujeres asalariadas de la agricultura y la industria agroalimentaria, provienen de explotaciones familiares.
La feminización del trabajo rural se ha dado principalmente en la agricultura intensiva, y dentro de esta, en la horticultura y la floricultura. Pero este trabajo es fundamentalmente temporal, condicionado por el carácter estacional de los cultivos, y mayoritariamente no cualificado, como la recolección.
La mujer rural se ha constituido en una pieza clave para la sostenibilidad del medio ambiente. Desde los comienzos, la mujer ha estado ligada a la naturaleza y el medio ambiente, aunque continúe siendo invisible para los ámbitos políticos, con emprendimientos de carácter ecologista, y siempre dispuesta a encarar gestiones que apunten al mejoramiento de la calidad de vida y del entorno. Este papel que desempeña la mujer rural, debe potenciarse rentabilizando sus espacios y reivindicando sus derechos y necesidades.
El asentamiento de la mujer rural en el territorio tiene como ventaja la conformación de nuevas familias, y el crecimiento de la ganadería y la agricultura