Un grupo de científicos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, ha realizado estudios sobre la relación de mutualismo entre hongos y ciertas especies forrajeras, que colaboran entre sí.
Los investigadores encontraron hongos que conviven con algunos pastos nativos y que los protegen de ciertas plagas y enfermedades, además de favorecer su crecimiento, brindarles mayor resistencia a las sequías, incrementar la capacidad de rebote, y tienen la posibilidad (seleccionando las plantas cuidadosamente) de no producir intoxicación a los animales que de ellos se alimentan. Algunos tienen características que los hacen aptos para el uso como forrajeros, luego de una adecuada selección.
El plan de los científicos es introducir estos hongos en pasturas que son comercializadas, a pedido de firmas extranjeras, buscando mejorar el rendimiento de las mismas.
Los investigadores encontraron casos de convivencia exitosa entre ciertos hongos y pasturas nativas con uso forrajero, como el Bromus auleticus que crece en la región pampeana. Su convivencia resultó en un mayor poder de germinación de las semillas, mejor propagación vegetativa, y resistencia a la desfoliación periódica.
Estos hongos se denominan endofitos fúngicos, a cambio de las ventajas que brindan a la planta, ésta les proporciona nutrientes como los hidratos de carbono que los hongos no pueden producir. Antiguamente, los endofitos resultaban una plaga, ya en la Biblia se referencian negativamente.
En realidad, estos hongos producen alcaloides que no afectan a las plantas, pero que son tóxicos para los animales herbívoros, actuando como sistema de defensa de las plantas. Provocan trastornos conocidos como “festucosis” o “pie de festuca”, un síndrome que disminuye el apetito de los animales afectados, también reduce la fertilidad y la producción de leche, genera abortos, gangrena, e incluso puede ocasionar la muerte, de los animales que se alimenten con Festuca arundinacea, o Festuca alta.
Al ingerir Lolium perenne, son afectados por “temblequeo del lolium”, que se caracteriza por temblores, y dificultades de movimiento.
Los científicos ya conocían los defectos de esta asociación, pero ahora se encuentran abocados al estudio de las ventajas que estos hongos proporcionan al asociarse con las pasturas.