Los cultivos de cobertura constituyen una alternativa sustentable, que permite equilibrar el balance de carbono en el suelo, mejorando las propiedades físicas y la fertilidad del suelo.
El crecimiento de las superficies destinadas al cultivo de la soja, potenció la rápida incorporación de la soja transgénica, asociada al sistema de siembra directa, permitiendo el cultivo en pareas marginales que limitaban la agricultura convencional. Esta intensificación productiva, sin las rotaciones adecuadas, resultó en la degradación del suelo. El cultivo de soja aporta un rastrojo rico en nitrógeno, que se descompone rápidamente, dejando poca cobertura en la superficie del terreno. Así es que la incorporación de materia orgánica es escasa, y la estructura del suelo se vuelve inestable y se endurece. El monocultivo de soja no puede contrarrestar la densificación estructural, además las raíces de la soja generan menor cantidad de bioporos que las raíces de las gramíneas (maíz, sorgo, trigo). Al cabo de varios años de monocultivo de soja, el suelo forma capas endurecidas que limitan el crecimiento de las raíces, y en ocasiones las obligan a cambiar de dirección.
Concluimos entonces que ha disminuido la cobertura de residuos sobre el suelo, esto incrementaría los procesos erosivos y el desbalance de la materia orgánica, afectando la eficiencia del uso del agua, la estructura y la fertilidad del suelo. Si se priorizan los cultivos de alto margen económico en esquemas de corto plazo, se desarrollan sistemas productivos simplificados de mayor inestabilidad productiva o ambiental.
Alternativas cultivos de cobertura:
Una alternativa es la inclusión de los cultivos de cobertura en sistemas de producción agrícola, que equilibra el balance de carbono en el suelo, mejorando las propiedades físicas y la fertilidad del suelo. Estos cultivos se instalan entre dos cultivos de cosecha para mantener la cobertura del suelo e incorporarle carbono, evitar la pérdida de nutrientes móviles y mejorar la eficacia del empleo del agua. Pueden emplearse cereales de invierno (trigo, avena y centeno), raigras, triticale, y leguminosas como: vicia sativa, vicia villosa, tréboles, lupinos, trébol blanco, crotalaria, y vigna.
Cuando el cultivo de cobertura se usa durante varios años, se promueve un flujo continuo de carbono, al suelo superficial, por medio de la biomasa aérea, y al suelo subsuperficial, a través del aporte de las raíces. Así se incrementa el contenido de materia orgánica de los suelos. También se disminuye la pérdida de nutrientes móviles como, nitratos y sulfatos, que se da principalmente en los otoños lluviosos. Un cultivo que crece en esta época, permite capturar el nitrógeno mineral residual, que se perdería por lixiviación profunda (separación de sustancias insolubles).
Optimización del uso del agua para los cultivos de cobertura:
Los cultivos de cobertura permiten mantener altas, las tasas de infiltración de agua de lluvia, por aumento de la cobertura del suelo y la macroporosidad (por descomposición de las raíces que generan un sistema de canales o galerías). La mayor cobertura de biomasa disponible, disminuye la amplitud térmica del suelo superficial, y provoca menor pérdida de agua por evaporación. Así mejora el uso del agua, aumentando la disponibilidad para el cultivo siguiente. Debe atenderse al momento de secado del cultivo de cobertura, que no debe sobrepasar la floración si son leguminosas, y la encañazón si son gramíneas, porque es el momento en que se incrementa el consumo de agua.
Estos cultivos además fijan el nitrógeno cuando se emplean especies leguminosas, lo cual permite un ahorro y mantiene la actividad biológica del suelo por intermedio del sistema de raíces, con lo que se mejora la estructura, porosidad, y procesos relacionados con la fertilidad edáfica.
Los cultivos de cobertura permiten incrementar la biodiversidad del sistema productivo, incluyendo nuevas especies para contrarrestar la simplificación del sistema que se da por motivos económicos, pero no reemplaza los beneficios de un buen plan de rotación, imprescindible para lograr una agricultura sustentable.