Climatización de invernaderos

Medio Rural
La climatización de invernaderos permite obtener una producción mayor con mejor calidad, así como también, producción fuera de estación, obteniendo mejores precios, lo cual deja un margen para que le agricultor invierta en tecnología.

Los cultivos de invernadero, permiten obtener una producción de mayor calidad y rendimiento, y alarga el ciclo de los cultivos. Esta modalidad, garantiza cultivos en las épocas difíciles del año, y ofrece una alternativa para aquellos años en que se producen pérdidas importantes en los cultivos.

A su vez, la producción fuerza de estación, permite obtener mejores precios, y esto deja un mayor margen para que el agricultor invierta en tecnología para mejorar su explotación, así como también la estructura del invernadero.

Es cada vez más frecuente el empleo de elementos de automatización para la apertura de las ventilaciones, de radiómetros que monitoreen el nivel lumínico al interior del invernadero, también la instalación de equipos de calefacción, etc.

Parámetros para el control de la climatización de invernaderos:

Las fases de crecimiento de los cultivos se ven condicionadas por cuatro factores ambientales o climáticos: temperatura, humedad relativa, luz, y nivel de dióxido de carbono. Estos factores se conjugan en diferente medida, para que las plantas puedan realizar sus funciones, y fuera de los cuales, cesa su metabolismo.

Temperatura y la climatización de invernaderos:

Climatización de invernaderos Es el principal factor que debe tenerse en cuenta para el manejo del ambiente de un invernadero, es el que más influye en el crecimiento y desarrollo de las plantas. En general, la temperatura óptima para plantas oscila entre 10 y20ºC.

Es necesario conocer los requerimientos de cada especie para manejar los parámetros de temperatura. A su vez, hay ciertas variantes que debemos tener en cuenta para el buen funcionamiento del cultivo:

• temperatura mínima letal: es la temperatura por debajo de la cual, se producen daños en la planta.
• temperaturas máximas y mínimas biológicas: indican valores, por debajo o por encima de los cuales, la planta no alcanza una cierta etapa vegetativa (floración, fructificación, etc.).
• temperaturas nocturnas y diurnas: son los valores aconsejados para que la planta se desarrolle adecuadamente.

El invernadero tiene como función principal, acumular calor durante las épocas invernales. El calentamiento se da cuando los rayos solares atraviesan la cubierta y se transforman en calor, las plantas absorben esta radiación, al igual que los materiales de la estructura y el suelo. A su vez, estos materiales emiten radiación de mayor longitud, que atraviesa en parte la cubierta, y la que permanece dentro eleva la temperatura del invernadero, transmitiéndose por conducción, irradiación, infiltración, y convección.

La conducción es el pasaje del calor que atraviesa los materiales del invernadero. La convección son las corrientes que se forman en las inmediaciones de la superficie de objetos, plantas y suelo. La infiltración es un intercambio de calor entre el interior del invernadero y el aire exterior, a través de las juntas de la estructura. La radiación, es la transmisión del calor a través del aire.

Humedad relativa:

Es la cantidad de agua que está presente en un volumen de aire, en relación con la cantidad máxima admitida por ese volumen a igual temperatura. La relación entre la temperatura y la humedad relativa es inversa, por lo tanto, a mayor temperatura, la capacidad de almacenar agua será menor.

Cada especie tiene una humedad ambiental óptima para su desarrollo. Por ejemplo: el tomate, pimiento, berenjena, prefieren una humedad relativa (HR) de 50-60%, el melón 60-70%, el calabacín 65-80%, el pepino 70-90%.

Cuando la HR es excesiva, las plantas disminuyen su crecimiento por reducción en la transpiración, hay abortos florales por el apelmazamiento del polen, y una mayor aparición de enfermedades.
En cambio, cuando la HR es muy baja, las plantas transpiran en exceso, y pueden deshidratarse, y cuajan mal.

Para el control de la HR, está el higrómetro. La humedad excesiva, se puede reducir ventilando, aumentando la temperatura, y evitando la humedad excesiva del suelo. Para aumentar la humedad, se riega, se llenan con aguas las canaletas, se pulveriza el ambiente con agua.
Cuando el invernadero sobrepasa los 40m de ancho, es necesario establecer una ventilación central, sirve para controlar la temperatura y la humedad.

Iluminación:

Cuanto mayor sea la iluminación en el invernadero, deberemos aumentar la temperatura, la humedad relativa, y el dióxido de carbono, para aumentar la fotosíntesis. Si la luz es insuficiente, descienden las necesidades de las plantas.
Para mejorar la luminosidad se usan: materiales de cubierta muy transparentes, una correcta orientación del invernadero, materiales que reduzcan las sombras interiores, acolchar el suelo con plástico blanco.
Para reducir la luminosidad en verano, se usan: blanqueo de cubiertas, mallas de sombreo, acolchados en el suelo de plástico negro.

Dióxido de carbono:

La presencia de dióxido de carbono en la atmósfera es imprescindible para el cumplimiento de la función clorofílica de las plantas. Es importante el enriquecimiento de la atmósfera del invernadero para cultivos como hortalizas y flores.
La concentración normal de dióxido de carbono en la atmósfera es de 0.03%. Cuando los factores de incidencia son óptimos, se aumentan los límites del dióxido de carbono a 0.1-0.2%, para maximizar el aprovechamiento de la actividad fotosintética de las plantas. Por encima de una concentración de 0.3%, resulta tóxico para los cultivos.

La concentración de este gas varía a lo largo del día dentro de un invernadero, alcanzando el máximo al final de la noche, y el mínimo durante las horas de máxima luz. Dentro de un invernadero cerrado, la concentración de dióxido de carbono puede llegar a mínimos de 0.005-0.01%, donde los vegetales no pueden tomarlo, y la fotosíntesis es nula. En épocas frías, si el invernadero está cerrado durante todo el día, este nivel disminuye aún más.

Los niveles aconsejados de dióxido de carbono, dependen de muchos factores: la variedad cultivada, la radiación solar, la ventilación, la temperatura y humedad. La asimilación óptima se da entre los 18 y 23ºC., por encima de 23-24ºC, desciende. De acuerdo a la luminosidad y humedad, cada especie vegetal tiene un óptimo distinto.

La fertilización con dióxido de carbono produce un aumento del 20% en la precocidad, y un aumento en los rendimientos de 25-30%. Pero para que haya una buena actividad fotosintética debe haber buena luminosidad, siendo la absorción de dióxido de carbono es proporcional a la cantidad de luz recibida, y también depende de la concentración del dióxido disponible. el momento más importante para el enriquecimiento con dióxido, es entonces el mediodía, pues es el momento de mayor luminosidad.

Climatización de invernaderos:

En los períodos fríos se emplean sistemas de calefacción, y se maneja el mantenimiento de la temperatura interior. La calefacción puede hacerse por diferentes sistemas: por agua caliente, por aire caliente, por empleo de pantallas térmicas.
En los períodos cálidos, la temperatura excesiva debe reducirse, lo cual plantea una serie de problemas difíciles de resolver. Se hace mediante: sistemas de sombreo, encalado, mallas de sombreo, ventilación, ya sea pasiva o natural, como mecánica o forzada, refrigeración por evaporación de agua, nebulización fina, pantalla evaporadora

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