Si bien el principal producto de la apicultura es la miel, no es el de mayor importancia para el ser humano, la cera de abeja se ha utilizado desde la antigüedad para la confección de velas, pero también se empleó en la impermeabilización de maderas y cuerdas, cuero, telas, etc.
Con el avance de las tecnologías, los usos de la cera se vieron reducidos a la producción de velas decorativas. También las nuevas técnicas de extracción permiten obtener, polen, propóleo, jalea real, y veneno de abejas (apitoxina).
Granjas de Apicultura
A lo largo de la historia, las granjas de apicultura gozaron de gran prestigio, pues proveían del codiciado edulcorante, el único que se conoció hasta fines de la Edad Media, cuando el descubrimiento de América, difundió el azúcar de caña.
El trabajo con las abejas, se da fundamentalmente durante el verano, en invierno, las tareas se reducen a la preparación de nuevas colmenas.
La colmena es el alojamiento de la colonia de abejas, y la principal herramienta del apicultor. El enjambre puede provenir de la naturaleza, o ser un paquete de abejas comprado a otros apicultores.
Hay diferentes tipos de colmenas, y su principal diferencia es de dimensiones, las más usadas son las langstroth, y la Jumbo. Una colmena está constituida por: piso, alzas, cuadros y techo.