Las domas
 Las domas como blanco de criticas sin ningún fundamento
Los "mitos" de las domas Luego de la declaración de las domas como deporte nacional, culminación de una antigua reivindicación no sólo de los involucrados en esa actividad, subyacen aún los prejuicios que vastos sectores de la sociedad tienen con relación a las fiestas criollas, con críticas y acusaciones que no pasan de ser invenciones sin fundamento.
Tal vez no sean muchos los que saben que las domas son una fiesta de paz, no en vano nacieron después que en el país se cerró el ciclo de las guerras civiles.
Las domas en el medio rural
Noventa jinetes que compiten entre sí en las domas, se ayudan constantemente, se asisten, y cuando a alguno le toca en suerte dar la codiciada Vuelta de Honor, son sus pares los primeros en saludarle con revolear de ponchos, o lanzando sombreros y aplaudiendo.
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Porque no existe la violencia en las domas
Es que en las domas no predomina el espíritu inglés impuesto con el fútbol: ¡Todos contra todos! Que no es más que la encarnación del viejo axioma, "divide y reinarás". Cuando en estas tierras predominaban las corridas de toros, el público también era todo uno, como en las domas, con el fútbol llegaron las hinchadas.
No son muchos más los puntos de comparación entre las corridas de toros y las domas, aunque éstas son, en las primeras décadas del siglo XX, en gran medida, herederas de las corridas y consecuencia de la prohibición definitiva de aquéllas. Muchas de las críticas que históricamente se le hacen a las domas son casi las mismas que se levantaban contra el mundo taurino, en oportunidades, resultado de la hipocresía de una sociedad que acostumbra más a mirarse el ombligo que a cuestionarse honestamente. La propia catedral montevideana, orgullo de los uruguayos pudo ser construida con los dineros que se recaudaron gracias a las cuestionadas corridas de toros. |