El potencial productivo de un rebaño se basa en la higiene y la sanidad. Es necesaria una estrecha colaboración entre ganadero y veterinario, no sólo para atender los aspectos clínicos sino para asesorar en técnicas productivas.
Medidas para la prevención de enfermedades ovinas:
El suelo de los cobertizos debe mantenerse lo más seco posible, para evitar el desarrollo de gérmenes patógenos. Una manera es colocando paja seca y extendiendo superfostato de cal, sobre todo en invierno y primavera, cuando la humedad es mayor. El empleo de superfosfato tiene la ventaja de que se obtiene un estiércol más rico, tanto en fósforo como en nitrógeno, y evita la multiplicación de bacterias y parásitos.
La aplicación debe hacerse de acuerdo a la humedad observada en la cama, una vez por semana a razón de 50-80 gramos por metro cuadrado.
Antes de iniciar un periodo de partos, sacar el estiércol y desinfectar el cobertizo, la aplicación de cal viva al suelo y a las paredes, resulta muy efectiva.
Combatir las ratas y los insectos en la zona de almacenamiento de piensos, porque son transmisores de enfermedades ovinas, y realizar periódicamente la limpieza y desinfección de silos.
Colocar agua corriente en los bebederos, para evitar que beban en charcas y lugares con aguas contaminadas.
• Mantener tapados los depósitos y pozos de captación de agua, para evitar la caída de animales que se descomponen en el mismo pozo (ratas, pájaros, etc.)
• Limpiar y desinfectar los depósitos y bebederos, que son una vía de contaminación, siendo recomendable emplear productos a base de amonio cuaternario o yodóforos.
Principales enfermedades ovinas:
Enfermedades ovinas de mayor incidencia económica en los rebaños:
Abortos: Es la expulsión prematura del feto. Alrededor del 2% de las ovejas gestantes de un rebaño, aborta sin causa específica. Las causas más frecuentes son:
• Brucelosis: Producida por la Brucella Melitensis, su principal manifestación clínica es el aborto en el último tercio de la gestación. Según las directivas comunitarias la leche de oveja debe proceder de rebaños exentos de brucelosis, por lo que debe ser prioritario el control de esta enfermedad que incide en la salud humana.
• Salmonella abortus ovis: Se manifiesta con fiebre, anorexia, diarrea e incluso muerte de algunas ovejas afectadas.
• Chlamydia psittaci: Se manifiesta con neumonías, mamitis, diarreas, hepatitis y trastornos reproductivos.
Diarreas: Es una enfermedad frecuente en los corderos, se estima que entre un 10-30% de los efectivos muere antes de alcanzar la edad de sacrificio, principalmente durante las dos primeras semanas de vida. La vacunación puede ser eficaz, pero cuidar la higiene en los alojamientos es la mejor medida preventiva.
Procesos infecciosos en corderos: Durante el primer día de vida, se debe desinfectar el cordón umbilical. Al segundo, administrar por vía bucal, selenio y vitaminas A, D y E, lo cual evitará que los corderos padezcan algunos procesos infecciosos.
A los dos meses de edad conviene desparasitar las corderas de reposición.
Procesos infecciosos que afectan a los corderos:
• Ectima contagioso: Es un proceso viral que afecta los labios de los corderos, aunque puede extenderse al interior de la cavidad bucal y a los pezones de las ovejas en lactación, formándose pústulas o costras. Es una enfermedad muy contagiosa, para la cual existen vacunas que limitan la intensidad de la infección. Si bien la mortalidad es mínima, los daños económicos suelen ser importantes.
• Necrobacilosis hepática: Suele afectar a corderos de 5-7 días de edad, produciendo la muerte del 5-10% de los animales enfermos. Los corderos dejan de mamar, presentan el abdomen inflamado y la muerte sobreviene en muy pocos días.
• Poliartritis: Es una infección de las articulaciones, suele afectar a los corderos que no han tomado suficiente calostro, el cordero enfermo aparece encogido, se levanta con dificultad y cojea ostensiblemente.